La crítica no debe asociarse a la deslealtad

La crítica no debe asociarse a la deslealtad

Sobre esta noticia: https://www.elconfidencial.com/espana/2021-01-24/entrevista-gloria-elizo-podemos-gobierno-subalterna_2918848/

Me ha llamado poderosamente la atención la nota de prensa de la Señora Gloria Elizo, hecha en el periódico “EL Confidencial” el 24 de enero de 2021.

La Señora vicepresidenta del congreso omite unas cuantas cuestiones, no menores, que le hacen perder total credibilidad en su argumentación y visión respecto de las desiciones tomadas desde la ejecutiva de Podemos, del cual ella ha sido parte activa e integrante en las más altas esferas de la cúpula y en las consecuentes tomas de decisiones.

El detalle de ser miembro de la mesa del congreso de los diputados desde hace cinco años, dan buena cuenta de la incongruencia, máxime cuando ahora se presenta como militante más próxima a Izquierda Unida, circunstancia omitida hasta su caída en desgracia. No se debe perder de vista que la fusión de las dos formaciones políticas, son muy posteriores a su desempeño como fiel representante de Podemos.

Que “la crítica no debe asociarse a la deslealtad” tal como expresa en la citada entrevista, podría asumirse como una obviedad, además de una sana contribución tendente a la unidad de las izquierdas que tanto se propugna de la boca para afuera y que se encuentra en las antípodas de su propio comportamiento dentro de los cargos que ha ostentado, incluyendo el de haber sido la primera presidenta de la Comisión de garantías democráticas a nivel estatal, órgano máximo en la resolución de conflictos, y en donde su entonces marido, Pablo Fernandez, también como miembro de dicho órgano, se dedicara a las purgas internas más deleznables, en todo el territorio del estado, desarticulando gran parte del tejido social que representaban los círculos en toda España, y cuyos comportamientos fueron abalados por propia Elizo.

Dentro de este contexto, las “desastrosas estrategias jurídicas” también resultan una consecuencia de su gestión. Plantear “la necesidad de una nueva herramienta política en contra de podemos, con Podemos o al margen de Podemos” pone de relieve más un interés personal, carente de humildad y autocrítica, que una intención de estrechar a la izquierda que se sigue fraccionando contribuyendo al fortalecimiento de bloques de derechas.

Comparto sin embargo, el análisis de la vicepresidenta del congreso de los diputados, la necesidad de debatir respecto de entrar o no en el gobierno y, la posibilidad de presión más libre desde afuera. Así, comparto también la falta de movimientos sociales donde sostener ese debate.

Debate que, por otro lado no es nada nuevo en Podemos, de hecho fue uno de los argumentos de peso para la ruptura política que se planteo con Errejón y su apuesta por intervenir activamente en el gobierno, cosa que desde el Pablismo se rechazaba.

En cualquier caso, la falta de tejido social, donde debatir esas cuestiones, como si verdaderamente se hubiesen tenido en cuenta en algún momento, no es más que el resultado de una gestión en donde la diputada ha tenido un papel muy relevante en su desintegración.

En “La voz de Galicia”, Elizo se hace cruces del “colosal desacierto organizativo”, de “la falta de presencia política en el gobierno” para terminar describiendo al partido como “prácticamente un partido de cargos públicos y asalariados” omitiendo una vez más, como a ella misma y su marido, parecían estar muy contentos con esa estructura de la cual formaron parte incluso ejerciendo simultáneamente altos
cargos internos y públicos.

Sin lugar a dudas, Señora Elizo, la critica no debe asociarse con la deslealtad, pero en algunos casos, como el suyo, debería asociarse con la vergüenza.
Quizás sea hora de ser coherentes, dejar de lado las propias aspiraciones políticas y dar un paso al costado asumiendo no ya la necesidad de nuevas herramientas políticas, sino la incapacidad de no haberlas aprovechado cuando las tenía a mano.